En 2017 encontré dos prácticas que cambiaron mi vida y mi trabajo: la meditación Vipassana y la respiración Bioflow. La segunda era la herramienta que siempre había estado buscando.

La trabajé primero en mí, liberando capas profundas de estrés crónico. En ese proceso se fue integrando con la psicología, la astrología y mi propia experiencia vital. Creció en potencia y en profundidad.

Todos llevamos esa carga en el cuerpo, generalmente sin saberlo. Se instala en la infancia, antes de que el córtex prefrontal esté plenamente operativo. No tenemos memoria consciente de lo que es vivir sin ella — aunque sí una sensación profunda de haberlo vivido alguna vez. Eso es lo que nos pasamos toda la vida buscando.

Los años 2017 a 2024 fueron la aventura de liberar esa carga — en mí y en mis pacientes. A mediados de 2024 empecé a sentir el cierre de una etapa. No solo de los 7 años de inmersión en lo emocional. De los 30 años como terapeuta.

Me llegó el momento de ir por algo más. Lo que ahora toma el mando es crear empresas regenerativas: empresas que ponen a disposición de su equipo las mejores herramientas de regeneración, las extienden a sus clientes, y destinan parte de lo que generan al desarrollo de quienes más lo necesitan.

HOMBRE INDÓMITO es la primera.

La respiración que practico y comparto hoy ya no es exactamente aquella en la que me formé. Es un proceso propio — construido en el tiempo, en el cuerpo, en la experiencia.

Ese proceso es la base —la gema— sobre la que se apoya todo el Ecosistema INDÓMITO.