ESTRÉS CRÓNICO
Encontré un artículo guardado en la computadora. Lo había dejado para después. Por suerte después llegó.
Lo que leí confirmaba algo que yo venía diciendo desde hacía tiempo: mi concepción del estrés y la de la Dra. Elissa Epel, autora de The Stress Prescription, son casi la misma.
Encargué el libro. Lo fui leyendo de a ratos.
La distinción clave es esta: el estrés del que hablo no es el que viene de afuera. No es el ritmo de vida, la sobreestimulación, la incertidumbre. Eso existe, pero activa algo que ya está adentro. Una carga previa, acumulada, que viaja con nosotros. Eso es el estrés crónico.
Esa carga no se va porque la entendamos. No se va porque hagamos fuerza. No se va porque la compensemos con prácticas. Lo que logramos en la mayoría de los casos es ponerla entre paréntesis por un tiempo.
Lo que sí la saca es algo concreto: un tipo específico de breathwork -trabajo de respiración-. Cuando eso sucede, el cuerpo entra en lo que Epel llama deep rest — un estado de renovación profunda, natural, que todos tenemos pero pocos conocen.
Sin esa carga, se puede vivir con presencia. Con claridad. Incluso con alegría en medio de la incertidumbre.
Eso es lo que cambia todo.

